Al menos 24 personas han muerto en un atentado contra un tren que transportaba personal militar en la provincia de Baluchistán, en el suroeste de Pakistán, según informaron fuentes oficiales. El ataque fue reivindicado por un grupo separatista baluchí, que lucha por la independencia de la región rica en recursos naturales.

El suceso ocurrió el 24 de mayo de 2026 en una zona remota de Baluchistán, donde los insurgentes han intensificado sus acciones contra las fuerzas de seguridad y las infraestructuras del Estado paquistaní. El tren hacía el trayecto entre Quetta y Rawalpindi cuando fue atacado por un comando armado que descarriló varios vagones y abrió fuego contra los ocupantes.

Una región en conflicto

Baluchistán, la provincia más extensa y menos poblada de Pakistán, es escenario desde hace décadas de una insurgencia separatista que reclama mayor autonomía y el control de los ingresos por recursos como el gas natural, el petróleo y los minerales. El Ejército paquistaní mantiene un fuerte despliegue en la zona, con operaciones periódicas contra grupos armados.

El ataque contra un tren militar supone un salto cualitativo en la capacidad operativa de los separatistas, que hasta ahora se centraban en atentados contra puestos de control, tuberías de gas y convoyes por carretera. Los analistas locales señalan que la elección del objetivo —un tren con soldados— busca golpear directamente la moral de las fuerzas armadas y demostrar que la insurgencia puede alcanzar blancos móviles en cualquier punto de la provincia.

El Gobierno de Islamabad ha condenado el atentado y prometido una respuesta firme, aunque no ha detallado medidas concretas. Pakistán afronta además la presión de la comunidad internacional, preocupada por la creciente inestabilidad en una región que limita con Irán y Afganistán.