La Asamblea Nacional de Senegal ha reincorporado como diputado y designado presidente del Parlamento a Ousmane Sonko, en un desafío directo al presidente Bassirou Diomaye Faye. La votación, celebrada este martes 26 de mayo, consuma la ruptura entre los dos exaliados y abre una nueva crisis política en el país saheliano, considerado un socio estratégico para España en materia migratoria y pesquera.

Una lucha de poder sin precedentes

Sonko, que fue cesado como primer ministro hace apenas unos días, regresa ahora al primer plano político con el control del poder legislativo. La maniobra supone un terremoto institucional, ya que el nuevo presidente del Parlamento podrá bloquear iniciativas del Ejecutivo, convocar sesiones y presidir la cámara, lo que convierte a Faye en un presidente debilitado a menos de dos años de su elección.

La Asamblea ha votado mayoritariamente a favor de la reincorporación de Ousmane Sonko como diputado y su nombramiento como presidente del Parlamento, en una sesión cargada de tensión.

La fractura entre ambos líderes, que hace tres años formaron una alquesta que llevó a Faye a la presidencia, se ha agravado por el control de la hoja de ruta política. Sonko, de fuerte arraigo popular, mantiene una base de apoyo que ha convertido la Asamblea en un campo de batalla político.

Implicaciones regionales y para España

Senegal es uno de los pocos bastiones democráticos estables en el Sahel. La inestabilidad institucional preocupa en Bruselas y Madrid, que ven en el país un aliado clave para el control de la migración hacia Canarias y para la flota pesquera española. La crisis entre Faye y Sonko podría retrasar acuerdos de cooperación en ambos frentes, según fuentes diplomáticas consultadas por Efe.

Por el momento, ni la presidencia ni el entorno de Sonko han hecho declaraciones oficiales sobre la votación. Senegal asiste a una lucha por el poder sin precedentes desde la independencia, con dos líderes que se disputan el legado del panafricanismo y el modelo de desarrollo del país.