El presidente de Senegal, Bassirou Diomaye Faye, ha nombrado este martes a Ahmadou Al Aminou Mohamed Lô como nuevo primer ministro, tres días después de destituir a su anterior jefe de Gobierno y antiguo aliado Ousmane Sonko, según confirmó la presidencia senegalesa. Lô, banquero y exministro, asume el cargo en un momento de tensión política en el país africano, uno de los aliados estratégicos de Occidente en el Sahel.
Un relevo en la cúpula del poder
El cese de Sonko, figura clave en la campaña electoral que llevó a Faye a la presidencia, se produjo el pasado 23 de mayo sin que el Ejecutivo detallara los motivos. La destitución del carismático ex primer ministro, que encabezaba el Patriotas Africanos de Senegal por el Trabajo, la Ética y la Fraternidad (PASTEF), ha sido interpretada por analistas locales como una pugna interna en el seno del Gobierno surgido de las elecciones de 2024.
Bassirou Diomaye Faye ha designado a un banquero y exministro para dirigir el Gobierno, tres días después de destituir a su primer ministro y antiguo compañero de lucha, Ousmane Sonko.
Lô, de perfil técnico y sin la base militante de su predecesor, deberá formar un nuevo Ejecutivo en un contexto de expectativas sociales elevadas y desafíos económicos, como la gestión de la deuda y las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional.
Senegal, pieza clave en el Sahel
Senegal es percibido por la Unión Europea como un socio estable en una región castigada por el terrorismo yihadista y los golpes de Estado. España mantiene una estrecha cooperación con Dakar en materia de control migratorio y seguridad. El relevo en la jefatura del Gobierno senegalés genera incertidumbre sobre la continuidad de las políticas impulsadas por Sonko, que había adoptado un discurso soberanista y crítico con las potencias occidentales.
La crisis política llega además en un momento delicado: las elecciones locales previstas para el próximo mes de octubre pondrán a prueba la cohesión del bloque gubernamental. Mientras, la oposición denuncia que la destitución de Sonko responde a una lucha de facciones en el seno del partido gobernante, sin que se haya ofrecido una explicación pública de las causas del cese.




