El presidente de Senegal, Bassirou Diomaye Faye, ha destituido a su primer ministro Ousmane Sonko el pasado 22 de mayo, según ha trascendido este viernes. La decisión, calificada de «audaz» por la prensa internacional, obliga al mandatario a gobernar con un nuevo equipo y con un margen de maniobra reducido, en un contexto de crisis política que afecta a una de las democracias más estables de África Occidental.
Un giro inesperado en la cúpula del poder
La destitución de Sonko, hasta ahora aliado clave de Faye, supone un terremoto político en Senegal. Ambos llegaron al poder en 2024 tras una campaña contra el establishment, pero las diferencias internas han saltado por los aires. El presidente, que asumió con la promesa de reformas profundas, opta ahora por un cambio de rumbo que puede debilitar su base de apoyo.
El jefe del Estado ha tomado una decisión audaz, según Le Monde Afrique, al prescindir de la figura que encarnaba el voto de castigo contra la clase política tradicional.
La medida se produce en un momento delicado para Senegal, país de gran interés estratégico para España por su posición en África Occidental, la creciente competencia con Marruecos en la región y el flujo migratorio hacia Canarias. La inestabilidad política en Dakar podría repercutir en los acuerdos de cooperación migratoria y económica firmados con la Unión Europea.
Consecuencias para el equilibrio regional
Senegal es considerado un socio prioritario para España en la lucha contra la inmigración irregular y en el desarrollo de infraestructuras. La destitución de Sonko, visto como un líder populista con fuerte respaldo juvenil, abre una fase de incertidumbre. Faye deberá recomponer el Gobierno y demostrar que conserva el control, mientras la oposición y los movimientos sociales observan con lupa.
Por ahora, no se ha anunciado el nombre del nuevo primer ministro, ni se han detallado las causas oficiales del cese. Lo que sí está claro es que la decisión, arriesgada y repentina, redefine el tablero político senegalés y coloca a Faye ante el reto de gobernar sin su principal valedor.




