Al menos seis personas han muerto y un centenar han resultado heridas en enfrentamientos entre comunidades indígenas en Colombia, según informaron fuentes oficiales. La violencia estalló en el marco de una disputa territorial entre los pueblos nasa y misak, que se agravó tras una resolución de la Agencia Nacional de Tierras en 2023 que reconoce un título de origen colonial a favor de los nasa sobre un territorio que los misak habitan y administran desde hace décadas.
Los choques tuvieron lugar durante el mes de mayo de 2026, en una zona no especificada del país. La resolución de la Agencia Nacional de Tierras, lejos de zanjar el conflicto, ha reavivado las tensiones entre ambos grupos, que mantienen reivindicaciones superpuestas sobre el mismo territorio. La falta de una solución integral al problema de fondo —la soberanía territorial de las comunidades— ha llevado a un recrudecimiento de la violencia.
Las autoridades locales y nacionales han hecho un llamado al diálogo para evitar que la situación escale. La Defensoría del Pueblo de Colombia ha solicitado la intervención urgente del Gobierno para garantizar la seguridad de las comunidades afectadas y restablecer el orden. Por el momento, no se han reportado detenciones ni se ha detallado el origen de las armas utilizadas en los enfrentamientos.
Colombia, que ha vivido décadas de conflicto armado interno, enfrenta ahora un desafío adicional en la gestión de los conflictos interétnicos, agravados por la debilidad institucional en zonas rurales y la presencia de economías ilegales. La comunidad internacional, a través de organismos como la ONU, ha instado a las partes a respetar los derechos humanos y buscar una salida negociada.




