El presidente de la República del Congo, Denis Sassou Nguesso, ha anunciado este 27 de junio una estrategia para monetizar los recursos naturales de la cuenca del Congo, uno de los mayores sumideros de carbono del mundo. El plan, que combina créditos de carbono, un fondo azul y el ecoturismo, pretende diversificar la economía del país africano ante el declive de la producción petrolera.

Bautizada como «fondo azul», la iniciativa busca movilizar financiación internacional para conservar los ecosistemas acuáticos y forestales, a la vez que genera ingresos mediante la venta de certificados de reducción de emisiones. El gobierno congoleño aspira a convertir su capital verde en una fuente de ingresos sostenible que sustituya progresivamente a los hidrocarburos.

La cuenca del Congo, que abarca seis países de África central, almacena unas 60.000 millones de toneladas de carbono, según estimaciones del Banco Mundial. La República del Congo posee una parte significativa de esta extensión forestal, actualmente amenazada por la deforestación y la presión extractiva.

El proyecto congoleño se enmarca en la carrera global por los créditos de carbono, un mercado que, según el gobierno de Brazzaville, podría reportar al país cientos de millones de dólares anuales si se logra certificar adecuadamente la masa forestal. Sin embargo, el plan afronta retos de gobernanza y transparencia, habituales en los mercados voluntarios de carbono.

La estrategia ecológica se completa con el impulso al ecoturismo, con la creación de reservas naturales y la rehabilitación del Parque Nacional de Odzala-Kokoua, uno de los más antiguos de África. El gobierno confía en que la combinación de estas medidas permita reducir la dependencia del petróleo, que representa más del 60% de los ingresos del Estado.