Perú vive este domingo una jornada electoral decisiva con un empate técnico entre la candidata derechista Keiko Fujimori y el izquierdista Roberto Sánchez, en el balotaje que definirá al próximo presidente del país. El escrutinio oficial, a cargo de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), avanza con lentitud debido al elevado número de votos pendientes del exterior y de regiones alejadas.
Según informó la ONPE este lunes, el proceso se ha ralentizado porque aún falta por contabilizar un importante lote de sufragios procedentes de peruanos residentes en el extranjero y de zonas rurales de difícil acceso. Las principales encuestadoras han proyectado ya a Sánchez como ganador, pero el recuento oficial mantiene la incertidumbre.
Un escrutinio que se alarga
Analistas consultados por la prensa local coinciden en que la diferencia entre ambos candidatos podría seguir acortándose a medida que avance el escrutinio. La ONPE ha advertido que los resultados definitivos podrían tardar varios días, lo que mantiene en vilo a un país acostumbrado a definiciones ajustadas en los últimos procesos electorales.
El balotaje enfrenta a dos proyectos antagónicos: Fujimori, heredera del fujimorismo y con un discurso de mano dura y libre mercado, y Sánchez, líder de la izquierda peruana que propone reformas sociales y un mayor rol del Estado. Ambos han hecho un llamamiento a la calma y al respeto de los resultados.
Perú, socio clave en Iberoamérica, vive este proceso en un contexto de fragmentación política y desconfianza institucional. La definición de la presidencia tendrá consecuencias en la política regional y en las relaciones con España, donde reside una de las mayores comunidades peruanas en el exterior.




