Rusia y los países miembros de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) han acordado estrechar su cooperación en sectores estratégicos como la energía y la seguridad alimentaria, según la declaración conjunta emitida al término de la cumbre celebrada este jueves en Kazán.

La declaración de Kazán, que sella el primer encuentro al más alto nivel entre Moscú y el bloque asiático en varios años, subraya la voluntad de ambas partes de fortalecer los vínculos económicos en un contexto internacional marcado por la competencia entre grandes potencias. El documento, rubricado por los representantes de los diez países del Sudeste Asiático y la delegación rusa, establece una hoja de ruta para impulsar proyectos conjuntos en el ámbito energético, con especial atención a la seguridad de suministro y la transición hacia fuentes menos contaminantes.

La seguridad alimentaria figura como el segundo pilar del acuerdo, en un momento en que la volatilidad de los mercados globales de cereales y fertilizantes golpea con especial dureza a las economías emergentes. La declaración insta a facilitar el comercio de productos agrícolas y a desarrollar cadenas de suministro resilientes entre Rusia —uno de los mayores exportadores mundiales de trigo y fertilizantes— y los países de la ASEAN.

El bloque del Sudeste Asiático, que tradicionalmente ha mantenido una política de no alineamiento frente a las disputas entre Estados Unidos y China, busca diversificar sus socios estratégicos sin comprometer su neutralidad. Para Moscú, la cumbre de Kazán representa una oportunidad para romper el aislamiento diplomático impuesto por Occidente tras la invasión de Ucrania. La declaración no menciona sanciones ni al conflicto ucraniano, pero el contexto geopolítico subyace a cada punto del acuerdo.