Rusia y China han alcanzado acuerdos en un asunto energético de relevancia estratégica, según ha informado este miércoles el asesor del Kremlin, Yuri Ushakov. El anuncio, realizado el 20 de mayo de 2026, refuerza la alianza entre ambas potencias en un contexto geopolítico marcado por la transición energética y las tensiones con Occidente.
Ushakov, que ejerce como consejero del presidente ruso, Vladímir Putin, no ofreció detalles concretos sobre el contenido ni el alcance de los pactos, pero subrayó su carácter «importante». La declaración se produce en el marco de las reuniones bilaterales periódicas que Moscú y Pekín mantienen para coordinar sus posiciones en el ámbito energético, donde Rusia figura como uno de los principales proveedores de gas, petróleo y carbón a China.
El acuerdo llega en un momento en que China busca diversificar sus fuentes de suministro y reducir su dependencia del paso por el estrecho de Malaca, mientras que Rusia trata de compensar la caída de sus exportaciones a Europa tras las sanciones impuestas por la guerra en Ucrania. La colaboración energética bilateral incluye proyectos emblemáticos como el gasoducto Power of Siberia y la planta de licuefacción de Yamal LNG.
Analistas internacionales interpretan el movimiento como una señal de que la asociación estratégica entre Rusia y China sigue profundizándose a pesar de las presiones externas. Ambos países han defendido en reiteradas ocasiones la necesidad de construir un orden multipolar que reduzca el dominio de las instituciones lideradas por Estados Unidos. El Kremlin no ha especificado la fecha de entrada en vigor de los acuerdos ni si implican nuevos contratos de suministro a largo plazo.




