La décima edición de la Exposición Rusia-China ha abierto sus puertas este domingo en la ciudad de Harbin, capital de la provincia de Heilongjiang, en el noreste de China. El evento, que se celebrará del 17 al 21 de mayo, cuenta con la participación de delegados de 16 regiones rusas y ocupa un recinto de 12.000 metros cuadrados, según informaron fuentes oficiales de los gobiernos organizadores.

La muestra, organizada conjuntamente por los gobiernos de Rusia y China, busca profundizar la cooperación comercial e inversora bilateral en un año que marca el 30 aniversario del establecimiento de relaciones diplomáticas entre ambos países. La cita anual se ha consolidado como una plataforma clave para el intercambio económico y la proyección de proyectos conjuntos en sectores como la energía, la tecnología y la infraestructura.

La edición de este año reúne a empresas y autoridades de regiones rusas que abarcan desde el Lejano Oriente hasta los Urales, lo que refleja el interés de Moscú por diversificar sus vínculos comerciales y reducir la dependencia de los mercados occidentales. Por su parte, China busca afianzar su papel como socio estratégico de Rusia en un contexto de tensiones geopolíticas globales.

El evento incluye jornadas de negocios, paneles sectoriales y exposiciones de productos emblemáticos de ambas naciones. La organización ha destacado que la superficie expositiva se ha ampliado respecto a ediciones anteriores, lo que demuestra el creciente volumen de intercambios entre los dos países.

En el marco de la exposición, representantes de ambas partes han firmado acuerdos por valor de varios cientos de millones de dólares en áreas como el suministro de gas, la explotación minera y la fabricación de maquinaria pesada, según fuentes del Ministerio de Comercio chino. La feria se ha consolidado como un termómetro de la intensidad de la alianza sino-rusa, que en 2025 registró un intercambio comercial récord de 240.000 millones de dólares, un 8% más que el año anterior.