Los gobiernos de Rusia y China han intensificado su cooperación económica, impulsando un orden global multipolar que desafía directamente la presión de las sanciones occidentales. Así lo han anunciado este miércoles desde Moscú, en el marco de una cumbre bilateral que refuerza la alianza estratégica entre ambos países.
Una alianza frente a las sanciones
Desde el inicio de la guerra en Ucrania, Occidente ha impuesto más de 16.000 sanciones contra Rusia, según datos del Gobierno ruso. Pekín, por su parte, ha sido objeto de restricciones tecnológicas y comerciales por parte de Estados Unidos. En este contexto, Moscú y Pekín han acelerado los acuerdos en sectores clave como la energía, la tecnología y las finanzas.
El primer ministro chino, Li Qiang, declaró durante el encuentro que «nuestra asociación no está dirigida contra terceros, pero tampoco aceptaremos injerencias externas en nuestros asuntos». Por su parte, el presidente ruso, Vladímir Putin, subrayó que «la cooperación económica entre Rusia y China es un pilar de la estabilidad global frente a las tentativas hegemónicas».
Desdolarización y comercio bilateral
Uno de los ejes de la profundización es la desdolarización de los intercambios. Ambos países han aumentado el uso de sus monedas nacionales —el rublo y el yuan— en sus transacciones bilaterales, que en 2025 alcanzaron los 240.000 millones de dólares (unos 220.000 millones de euros). Según el Banco Central de Rusia, más del 65% del comercio bilateral se liquida ya sin intervención del dólar.
El Kremlin ha reiterado en varias ocasiones que el objetivo a medio plazo es consolidar un sistema de pagos alternativo al SWIFT, al que Rusia fue desconectado parcialmente en 2022.
El mundo está cansado del unilateralismo. Rusia y China están construyendo un orden más justo y equilibrado, basado en el respeto a la soberanía nacional y la no injerencia.
Esta declaración conjunta, difundida por la agencia estatal rusa TASS, refleja la sintonía entre ambos gobiernos en la defensa de la multipolaridad.
Reacciones internacionales
La OTAN y la Unión Europea han expresado su preocupación por la creciente alianza. La portavoz de la Comisión Europea señaló que «la profundización de la cooperación entre Rusia y China es un desafío directo al orden basado en reglas». Washington, por su parte, ha advertido que podría imponer nuevas sanciones a entidades chinas que faciliten la evasión de restricciones contra Rusia.
A pesar de las críticas, Pekín ha mantenido su postura oficial de neutralidad en el conflicto ucraniano, aunque sigue sin condenar la invasión rusa y continúa siendo el principal socio comercial de Moscú.




