Las Fuerzas Armadas de Rusia y Bielorrusia han puesto en marcha desde el pasado 19 de mayo una serie de ejercicios militares conjuntos centrados en el empleo de armas nucleares tácticas, según ha informado el Ministerio de Defensa ruso. Las maniobras, que se desarrollan en territorio bielorruso y previsiblemente en enclaves rusos como Kaliningrado, incluyen el uso de misiles Iskander y bombas de gravedad, en una demostración de fuerza dirigida a disuadir a la OTAN en su flanco oriental.
Estos ejercicios forman parte de la estrategia de Moscú para reforzar su alianza militar con Minsk y enviar una señal clara a la Alianza Atlántica en un contexto de tensión creciente por la guerra en Ucrania. La decisión de practicar el uso de armas nucleares tácticas, un tipo de armamento de menor potencia pero con capacidad para cambiar el curso de un conflicto convencional, representa una escalada en la retórica disuasoria del Kremlin.
Fuentes del Ministerio de Defensa ruso han confirmado que las maniobras incluyen despliegues de misiles Iskander, capaces de portar ojivas nucleares, así como el lanzamiento de bombas de gravedad desde aeronaves. Aunque el portavoz castrense no precisó el número de efectivos ni la duración exacta de los ejercicios, estos se enmarcan en la doctrina nuclear rusa, que contempla el uso de armas atómicas ante una amenaza existencial.
El ministro de Defensa ruso, Andréi Beloúsov, supervisó personalmente el inicio de las maniobras, según el comunicado oficial. Los ejercicios incluyen también el entrenamiento de unidades bielorrusas en el manejo de sistemas rusos de lanzamiento, en un gesto que consolida la integración militar entre ambos países. Para la OTAN, cuya presencia en el flanco este se ha reforzado con tropas multinacionales en países como Polonia y los Estados bálticos, estas maniobras suponen un desafío directo a la disuasión convencional aliada.




