Rusia ha expresado su preocupación por la escalada de tensiones en el Golfo Pérsico, donde los intercambios de ataques entre las partes enfrentadas están causando daños extensos en infraestructuras civiles de Irán y de varios Estados árabes. Así lo ha manifestado este jueves la portavoz del Ministerio de Exteriores ruso, María Zajárova, en un comunicado oficial.
«Rusia lamenta observar que las tensiones en el Golfo Pérsico se están intensificando», declaró Zajárova, quien instó a las partes a retomar la vía diplomática para evitar un mayor deterioro de la situación. La región, clave para el suministro energético global, vive uno de sus momentos más críticos desde el inicio de las hostilidades, con repercusiones directas sobre el flujo de petróleo y gas hacia Europa, incluida España.
Daños civiles y llamamiento al diálogo
Según la portavoz rusa, los continuos bombardeos han afectado gravemente a poblaciones y redes de suministro en ambos lados, elevando el riesgo de una catástrofe humanitaria. Moscú ha hecho un llamamiento a la moderación y ha ofrecido sus buenos oficios para facilitar el diálogo entre las partes, sin que por el momento se haya concretado una iniciativa de mediación.
La postura de Rusia se produce en un contexto de creciente presión internacional para contener el conflicto, que ha disparado los precios del crudo y amenaza con desestabilizar aún más Oriente Próximo. Fuentes diplomáticas consultadas señalan que la escalada actual supone un desafío para la seguridad energética de la UE, que depende en parte de las importaciones de la zona.
Moscú, que mantiene relaciones tanto con Teherán como con varios países del Golfo, busca preservar su influencia en la región mientras evita que el conflicto se extienda. El llamamiento de Zajárova se suma a las voces que piden un alto el fuego inmediato y una solución negociada que ponga fin a los ataques contra infraestructuras civiles.




