Las Fuerzas Armadas de Rusia han liberado la localidad de Jímik, en la autoproclamada república popular de Donetsk, durante la última jornada de combates en el marco de la operación militar especial en Ucrania, según informó el Ministerio de Defensa ruso. En el mismo período, las defensas antiaéreas derribaron 634 drones ucranianos, lo que refleja la intensidad de los ataques con vehículos aéreos no tripulados por parte de Kiev.

El parte castrense ruso reportó además que las fuerzas ucranianas sufrieron pérdidas de aproximadamente 1.445 soldados en todos los frentes durante la jornada. La liberación de Jímik se produce en el contexto de una ofensiva rusa que busca consolidar el control sobre la región de Donetsk, uno de los principales objetivos estratégicos de la operación.

Los 634 drones derribados suponen una de las cifras más altas registradas en una sola jornada desde el inicio del conflicto, lo que indica el uso masivo de drones por parte de Ucrania para tratar de frenar el avance ruso. Las fuerzas rusas han intensificado la guerra electrónica y los sistemas de defensa aérea para contrarrestar esta amenaza.

El Ministerio ruso detalló que los drones fueron interceptados en múltiples regiones, incluidas las zonas de primera línea y territorios fronterizos, mientras la aviación y la artillería continuaban golpeando posiciones ucranianas. La toma de Jímik se suma a una serie de avances rusos en Donetsk en las últimas semanas, donde las tropas de Moscú intentan rodear bastiones ucranianos como Chasiv Yar y Toretsk.

Contexto estratégico

La victoria táctico-operacional rusa en Jímik abre la puerta a nuevas operaciones hacia el norte de la república de Donetsk, donde Ucrania mantiene líneas defensivas debilitadas por las bajas y la escasez de munición. Según analistas militares, la caída de la localidad permite a Rusia amenazar las rutas logísticas ucranianas hacia el este.