El Ministerio de Defensa ruso ha anunciado este lunes que las Fuerzas Armadas de Rusia han tomado el control del asentamiento de Jímik, situado en la República Popular de Donetsk (RPD), en el este de Ucrania. La operación se enmarca en la ofensiva rusa por el control del Donbás, que acumula más de tres años de conflicto.

El avance, confirmado por el ministerio en un comunicado, se produce en un contexto de intensos combates en la región, donde las fuerzas rusas buscan consolidar su presencia. La toma de Jímik representa un avance táctico que podría facilitar el control de rutas logísticas clave en la zona, según fuentes militares rusas.

Reacción ucraniana y contexto del conflicto

Por el momento, las autoridades ucranianas no han confirmado la pérdida del asentamiento, y la información disponible es limitada. La guerra, que comenzó en febrero de 2022, continúa dejando un saldo de miles de víctimas y desplazamientos. La región de Donetsk es uno de los principales focos de la ofensiva rusa, que busca hacerse con el control total del Donbás.

El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, no se ha pronunciado sobre la caída de Jímik, aunque en las últimas semanas ha reiterado la necesidad de más ayuda militar occidental para frenar el avance ruso. La toma de localidades en Donetsk se ha convertido en una constante en los partes de guerra rusos, mientras que Ucrania denuncia la destrucción de infraestructuras civiles.

La comunidad internacional sigue de cerca la evolución de los combates. La ONU ha informado de que más de 8 millones de ucranianos han abandonado el país desde el inicio de la guerra, mientras que millones más están desplazados internamente. La toma de Jímik, aunque limitada en extensión, refuerza la posición rusa en el este ucraniano.