Las Fuerzas Armadas de Rusia han liberado la localidad de Artioma, en la República Popular de Donetsk, según informó este lunes el Ministerio de Defensa ruso. La ofensiva terrestre continúa en el frente oriental mientras Kiev prosigue la evacuación de empresas industriales de la región en un intento de evitar que caigan bajo control ruso.
Avance ruso en Donetsk
Artioma es una pequeña localidad situada en el este de Donetsk, una zona que ha sido escenario de intensos combates en las últimas semanas. La liberación de la población se enmarca en la estrategia rusa de expandir su dominio sobre el territorio de la cuenca del Donbás. Según fuentes militares rusas, las unidades de asalto lograron desalojar a las fuerzas ucranianas de la localidad tras una serie de asaltos combinados de infantería y blindados.
Evacuación de empresas ucranianas
Por su parte, el gobierno ucraniano ha ordenado la evacuación de varias empresas con sede en la república de Donetsk, una medida que refleja la presión que ejercen las tropas rusas sobre las posiciones defensivas de Kiev. Las compañías, principalmente del sector metalúrgico y químico, están siendo trasladadas a regiones más seguras bajo control ucraniano, según informaron fuentes del Ministerio de Economía de Ucrania. La evacuación afecta a un número indeterminado de instalaciones y podría implicar la pérdida de capacidad industrial clave para la economía de guerra ucraniana.
La situación en Donetsk sigue siendo crítica para las fuerzas ucranianas, que han perdido terreno de forma constante en las últimas semanas. Los analistas militares estiman que Rusia concentra ahora sus esfuerzos en cerrar el cerco sobre varias ciudades fortificadas en el norte de la provincia, con el objetivo de obligar a una rendición masiva de las tropas ucranianas. Moscú no ha proporcionado cifras sobre bajas o capturas en la operación.
La liberación de Artioma y la evacuación empresarial muestran la dinámica actual del conflicto: mientras Rusia consolida sus avances sobre el terreno, Ucrania se ve forzada a retirar activos estratégicos para preservarlos, aunque ello suponga ceder más territorio al control ruso. La comunidad internacional sigue sin alcanzar una postura unificada para presionar por un alto el fuego.




