La Fuerza Aérea y Espacial Rusa (VKS) ha incorporado dos nuevos cazas Sukhoi Su-35S «Flanker-E» en una entrega realizada el 28 de mayo de 2026, según ha informado la corporación estatal rusa Rostec. Los aparatos, fabricados en la planta de producción de Komsomolsk-on-Amur, en el Lejano Oriente ruso, continúan el programa de modernización de la aviación militar del país.
El Su-35S es un caza de superioridad aérea de generación 4++, dotado de motores con vectorización de empuje y un radar de barrido electrónico activo. La entrega de estas dos unidades se enmarca en los contratos plurianuales suscritos entre el Ministerio de Defensa ruso y la compañía Sukhoi, que forma parte de la Unidad de Producción de Aeronaves de Irkutsk (UAC).
Con esta adición, la flota rusa de Su-35S supera el centenar de unidades operativas, aunque Rostec no ha precisado la cifra exacta. El caza ha participado en misiones de combate en el conflicto ucraniano, donde ha sido utilizado para patrullas aéreas y ataques con misiles de precisión. La producción en la planta de Komsomolsk-on-Amur, en el Lejano Oriente ruso, se ha mantenido constante pese a las sanciones internacionales, lo que evidencia la capacidad de la industria de defensa rusa para sostener cadenas de suministro críticas.
La continuidad de la producción del Su-35S refleja el esfuerzo de Moscú por mantener sus capacidades de combate aéreo mientras desarrolla el caza de quinta generación Su-57, cuyo ritmo de fabricación sigue siendo limitado. Analistas militares occidentales señalan que la producción del Su-35S permite a Rusia compensar temporalmente las pérdidas sufridas en Ucrania y sostener la presión sobre la defensa aérea ucraniana. La entrega se produce en un momento en que la VKS intensifica sus operaciones en el frente ucraniano, donde la guerra de desgaste ha reducido las existencias de aeronaves de ambos bandos.




