Las fuerzas armadas de Rusia y Bielorrusia han desplegado sistemas de misiles Iskander-M equipados con ojivas especiales —término castrense que designa cargas nucleares tácticas— durante los ejercicios conjuntos de disuasión nuclear que se desarrollan en territorio bielorruso desde mayo de 2026, según informó el Ministerio de Defensa ruso en un comunicado.

El despliegue se produce en el marco de maniobras que implican a las fuerzas nucleares de ambos países y que Moscú presenta como una respuesta a lo que considera crecientes amenazas de la OTAN en el flanco este. Bielorrusia comparte frontera con tres Estados miembros de la Alianza: Polonia, Lituania y Letonia.

Los misiles Iskander-M tienen un alcance de hasta 500 kilómetros y pueden portar tanto ojivas convencionales como nucleares tácticas de baja potencia. Su capacidad de maniobra y precisión los convierte en una pieza clave de la estrategia de disuasión escalonada que Moscú ha desarrollado desde el inicio de la guerra en Ucrania.

Escalada táctica en el flanco oriental de la OTAN

aEl Ministerio de Defensa ruso no precisó el número de sistemas desplegados ni la fecha exacta de la operación, pero subrayó que la medida forma parte de los ejercicios de fuerzas nucleares destinados a garantizar la capacidad de respuesta ante eventuales agresiones. «Como parte de los ejercicios de fuerzas nucleares en Bielorrusia, se han desplegado sistemas Iskander-M equipados con ojivas especiales», indicó la fuente castrense.

Este movimiento supone un salto cualitativo en la postura militar ruso-bielorrusa, ya que implica la presencia de capacidades nucleares tácticas en un país fronterizo con la OTAN que no es formalmente miembro de la Alianza. Hasta ahora, la cooperación nuclear entre Minsk y Moscú se había limitado a la cesión de almacenes de ojivas tácticas, pero no al despliegue de sistemas lanzadores en ejercicios públicos.

Reacciones y contexto estratégico

El anuncio llega en un momento de máxima tensión entre Rusia y la OTAN, con la guerra en Ucrania como telón de fondo. La Alianza ha reforzado su presencia militar en el flanco este con tropas multinacionales y sistemas antimisiles, mientras que Moscú ha amenazado repetidamente con tomar «medidas técnicas militares» para contrarrestar lo que denomina una expansión agresiva de la OTAN hacia sus fronteras.

Analistas militares consultados por agencias internacionales señalan que el alcance de 500 kilómetros del Iskander-M desde la frontera bielorrusa permite cubrir objetivos en Polonia, los países bálticos y el norte de Ucrania, lo que eleva el nivel de alerta en la región. Hasta el momento, ni la OTAN ni los gobiernos de los estados bálticos han emitido una respuesta oficial.