El vicecanciller ruso, Serguéi Ryabkov, ha declarado este sábado que Rusia observa con ironía la reacción «cuasi indiferente» de los países occidentales ante las pruebas del sistema de misiles Sarmat. En declaraciones recogidas por la agencia Sputnik, Ryabkov subrayó que la postura occidental refleja una indiferencia calculada que Moscú interpreta como un reconocimiento implícito de la capacidad disuasoria rusa.

Una dinámica de disuasión nuclear

El Sarmat, un misil balístico intercontinental de nueva generación, es considerado por el Kremlin como la columna vertebral de su arsenal estratégico. Los ensayos, que se han intensificado en las últimas semanas, forman parte de un programa de modernización que Rusia ha mantenido pese a las tensiones con la OTAN. «Rusia ve con ironía la reacción cuasi indiferente de Occidente a las pruebas del Sarmat», afirmó Ryabkov, según la agencia rusa.

Rusia ve con ironía la reacción cuasi indiferente de Occidente a las pruebas del Sarmat.

El vicecanciller no precisó cuándo se realizaron las pruebas ni si se esperan nuevos lanzamientos. Sin embargo, el Ministerio de Defensa ruso había anunciado en meses anteriores que el misil entraría en servicio de combate a lo largo de 2026, tras completar su fase de ensayos.

La declaración de Ryabkov se produce en un contexto de creciente rivalidad estratégica. Mientras Washington y Bruselas han minimizado públicamente el impacto de los ensayos, analistas militares señalan que el Sarmat es capaz de portar múltiples ojivas nucleares y de sortear los sistemas antimisiles actuales, lo que lo convierte en un elemento clave del equilibrio de fuerzas.