La Fuerza Aérea Rusa ha presentado el nuevo caza polivalente MiG-35, una evolución del veterano MiG-29 diseñado para el combate aéreo moderno. El aparato integra mejoras en aviónica, armamento y capacidad furtiva, según los diseñadores del fabricante ruso.

Una plataforma multifuncional

El MiG-35 combina décadas de experiencia en diseño soviético y ruso en una plataforma multifuncional. Está equipado con radares de matriz en fase (AESA), motores de empuje vectorial y capacidad de emplear misiles de última generación aire-aire y aire-superficie. Su diseño parte del MiG-29, del que hereda la maniobrabilidad, pero incorpora un fuselaje rediseñado que reduce la sección radar y aumenta la carga de combustible.

Según fuentes del Ministerio de Defensa ruso, el caza está pensado para operar en entornos de alta amenaza, con sistemas de guerra electrónica mejorados y compatibilidad con redes de mando y control digitales. Aunque no se han dado cifras de producción ni plazos de entrada en servicio, el MiG-35 se presenta como un posible competidor en el mercado de exportación frente a cazas occidentales como el Eurofighter Typhoon o el F-16.

Contexto estratégico

El desarrollo del MiG-35 responde a la necesidad rusa de renovar su flota de cazas ligeros ante los avances de la aviación de la OTAN. Su diseño prioriza la supervivencia en combate cerrado y la flexibilidad de misiones, pudiendo actuar como caza de superioridad aérea o en ataques al suelo. Analistas militares señalan que, pese a sus mejoras, el programa compite internamente con el más avanzado Su-57 de quinta generación, limitando su potencial de adquisiciones a gran escala.