La Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) se enfrenta a una nueva prueba de su credibilidad ante la próxima cumbre con Rusia, programada del 17 al 19 de junio en Kazán. La reunión conmemora los 35 años de relaciones diplomáticas, pero la asistencia de la junta militar de Myanmar amenaza con abrir una fractura interna en el bloque regional.

Myanmar lleva sumido en un conflicto civil desde el golpe militar de 2021, y la ASEAN ha mantenido hasta ahora una política de exclusión de los líderes de la junta de sus cumbres de alto nivel. Sin embargo, Rusia ha invitado formalmente a todos los líderes del Sudeste Asiático, lo que incluye al comandante en jefe birmano, Min Aung Hlaing.

El dilema de la ASEAN ante Rusia

La cumbre de Kazán podría ser la primera ocasión en que la junta birmana acceda a un foro diplomático internacional de alto nivel desde el golpe. La ASEAN se debate entre mantener su postura de exclusión y no irritar a Moscú, un socio estratégico para varios de sus miembros, especialmente en materia de seguridad energética y armamento. Según fuentes diplomáticas de la región, la organización no ha alcanzado un consenso sobre si exigir que la junta no participe o permitir su presencia bajo condiciones restrictivas.

El bloque, que funciona por consenso, teme que una negativa frontal a la inclusión de Myanmar pueda tensar las relaciones con Rusia, mientras que aceptarla sin condiciones supondría una legitimación internacional del régimen militar. La junta, por su parte, considera la invitación rusa como un reconocimiento implícito de su autoridad.

La crisis humanitaria en Myanmar, con más de 3 millones de desplazados internos y una economía paralizada por las sanciones occidentales, sigue agravándose mientras la ASEAN vacila. El conflicto ha provocado la atomización del país, con múltiples grupos armados de resistencia que controlan amplias zonas del territorio.

La decisión final de la ASEAN se espera en los días previos a la cumbre. De admitir a la junta, el bloque daría un giro significativo en su política de aislamiento y abriría un precedente que podría ser utilizado por otros regímenes cuestionados en la región para acceder a escenarios diplomáticos.