El presidente ruso, Vladimir Putin, ha ofrecido a la India la coproducción y personalización del caza furtivo Su-57, en un movimiento que refuerza la cooperación militar bilateral y compite directamente con las ofertas de Occidente. La propuesta, calificada por fuentes del Kremlin como una de las más amplias en años en materia de defensa, busca cubrir el déficit de aviones furtivos que enfrenta Nueva Delhi.

Una alianza estratégica frente a la presión occidental

La oferta rusa llega en un momento en que la Fuerza Aérea India (IAF) busca modernizar su flota ante la falta de cazas de quinta generación, mientras que Estados Unidos y Francia han presentado sus propias propuestas para proveer aviones de combate. La coproducción del Su-57 supondría un salto cualitativo para la IAF, que actualmente opera principalmente cazas de cuarta generación como el Su-30MKI y el MiG-29.

La brecha de cazas furtivos indios

India ha manifestado en repetidas ocasiones su interés en adquirir o desarrollar aviones furtivos para contrarrestar el creciente poder aéreo de China y Pakistán. Sin embargo, el programa propio de caza furtivo, el Advanced Medium Combat Aircraft (AMCA), aún no ha entrado en producción. La oferta rusa de coproducción permitiría a la India personalizar el Su-57 según sus necesidades operativas, incluyendo la integración de sistemas de armas locales.

Según analistas de defensa, la propuesta de Moscú supone un desafío directo a las ofertas de Estados Unidos, que ha ofrecido el F-35 Lightning II, y de Francia, que promueve el Rafale. La decisión final de Nueva Delhi, que sopesa factores geopolíticos y de transferencia tecnológica, podría redefinir el equilibrio militar en la región del Indo-Pacífico.