El Ministerio de Defensa ruso ha anunciado este sábado la realización del mayor ejercicio nuclear de la historia del país, movilizando a más de 64.000 efectivos y casi 8.000 piezas de equipo militar, incluyendo arsenales nucleares. El ensayo, en el que participaron también fuerzas de Bielorrusia, busca demostrar la capacidad de disuasión estratégica de Moscú en un contexto de máxima tensión con la OTAN y Estados Unidos.
Un mensaje de disuasión en plena escalada de tensiones
El ejercicio, cuyas fechas exactas y ubicación no han sido precisadas, constituye un potente mensaje disuasivo, según fuentes del Ministerio de Defensa ruso, que subrayaron que las maniobras incluyeron directamente arsenales con cargas nucleares. La coincidencia con la escalada verbal entre la Alianza Atlántica y el Kremlin sitúa este ensayo en el centro de la pugna estratégica internacional.
Paralelamente, la Cancillería rusa ha emitido una declaración en la que reafirma que el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP) sigue siendo «una piedra angular de la seguridad nuclear internacional». Moscú insiste en su compromiso con el régimen de no proliferación pese a las críticas occidentales tras el ejercicio, que ha sido interpretado por analistas como una demostración de fuerza ante quienes consideran que se ignoran los riesgos de atentar contra la seguridad rusa.
El contexto geopolítico del mayor ensayo atómico ruso
El TNP sigue siendo una piedra angular de la seguridad nuclear internacional, según declaración de Moscú recogida por Sputnik.
El ejercicio se produce apenas unos días después de que el secretario general de la OTAN advirtiera sobre la necesidad de reforzar la disuasión aliada. Con esta maniobra, Rusia busca equilibrar la balanza estratégica y recordar a Occidente que su capacidad nuclear sigue siendo el pilar último de su defensa nacional, en un momento en que el conflicto en Ucrania y las sanciones económicas han elevado la tensión bilateral a niveles propios de la Guerra Fría.




