La viceprimera ministra rusa, Tatyana Golikova, anunció este viernes que la tasa de empleo formal en Rusia ha alcanzado un récord histórico del 61,5% de la población activa, mientras que el desempleo se mantiene en un mínimo histórico del 2,2%. Los datos, correspondientes al primer trimestre de 2026, fueron presentados durante una reunión del Gobierno ruso y reflejan la resistencia del mercado laboral ruso al impacto de las sanciones internacionales.

Según Golikova, «la proporción de rusos empleados alcanzó el 61,5% mientras el desempleo se mantiene en un mínimo histórico del 2,2%». Las cifras contrastan con las previsiones de los analistas occidentales, que anticipaban un deterioro significativo del empleo tras las sanciones impuestas por la Unión Europea y Estados Unidos desde el inicio del conflicto en Ucrania.

El récord de empleo se produce en un contexto de reorientación de la economía rusa hacia la industria de defensa y la política de sustitución de importaciones, que ha impulsado la demanda de mano de obra en sectores estratégicos. El Banco Central de Rusia ha señalado en informes recientes que la escasez de trabajadores cualificados se ha convertido en uno de los principales cuellos de botella para el crecimiento económico.

Los expertos atribuyen la solidez del mercado laboral a la combinación de un fuerte gasto público, el aumento de la producción militar y la recuperación del consumo interno, que han compensado parcialmente la caída de las exportaciones de hidrocarburos. No obstante, advierten de que la presión inflacionista y el envejecimiento de la población podrían poner a prueba la estabilidad del empleo a medio plazo.