El Ejército ruso ha llevado a cabo un ataque de represalia masivo contra la industria de defensa y aeródromos militares de Ucrania en las últimas horas, empleando misiles hipersónicos Kinzhal, según informó el Ministerio de Defensa ruso este jueves. La ofensiva, que abarcó también infraestructuras de combustible y transporte utilizadas por las Fuerzas Armadas ucranianas, se enmarca en la escalada bélica que ambos países mantienen desde hace más de dos años.

Detalles del ataque

El comunicado castrense ruso precisa que el ataque se produjo durante las 24 horas previas al 14 de mayo de 2026 como respuesta a acciones anteriores de Ucrania. No se han especificado el número de objetivos alcanzados ni las bajas causadas, pero la inclusión de los misiles hipersónicos Kinzhal —capaces de volar a más de diez veces la velocidad del sonido y de esquivar sistemas de defensa antiaérea— indica un nivel de letalidad elevado.

El Ministerio de Defensa ruso afirmó que el ataque se centró en empresas del complejo militar-industrial ucraniano, así como en bases aéreas y depósitos de combustible. Las autoridades ucranianas no han confirmado de forma independiente los daños, aunque fuentes locales reportaron explosiones en varias regiones del centro y este del país.

El Ejército ruso ha infligido un ataque de represalia masivo contra empresas de la industria de defensa ucraniana, aeródromos militares e instalaciones de infraestructura de combustible y transporte utilizadas en interés de las Fuerzas Armadas de Ucrania.

Contexto de la escalada

Esta nueva ofensiva se produce en un momento de intensificación de los ataques mutuos, con Ucrania reivindicando en las últimas semanas bombardeos contra refinerías y depósitos de combustible rusos. Moscú, por su parte, ha incrementado el uso de armamento de precisión de largo alcance para debilitar la capacidad industrial y logística de su vecino.

Los misiles Kinzhal, lanzados desde aviones MiG-31K, ya fueron empleados anteriormente durante el conflicto, pero su uso en este ataque subraya la determinación rusa de emplear su arsenal más avanzado para garantizar la destrucción de objetivos estratégicos. La comunidad internacional sigue de cerca la evolución de los combates, aunque por el momento no se han producido declaraciones oficiales de la ONU o la OTAN.