El Gobierno ruso ha emitido este sábado una advertencia que califica como la última a los países occidentales en materia de seguridad continental, según fuentes oficiales en Moscú. La declaración llega en un momento de máxima tensión entre la OTAN y Rusia, y supone un endurecimiento del tono del Kremlin respecto a las negociaciones sobre un nuevo marco de seguridad en Europa.

Rusia ha mantenido hasta ahora la puerta abierta para dialogar con la Alianza Atlántica sobre un nuevo contorno de seguridad continental, pero las últimas declaraciones del presidente ruso, Vladímir Putin, apuntan a que esa disposición se está agotando. Según trascendió de fuentes próximas al Kremlin, Moscú considera que la generosidad mostrada hasta la fecha no ha tenido correspondencia por parte de Occidente.

La advertencia rusa se produce en un contexto en el que las conversaciones sobre control de armamentos y despliegue de fuerzas en el flanco oriental de la OTAN permanecen estancadas. El Kremlin ha reiterado en varias ocasiones que la expansión de la Alianza hacia el este y el despliegue de infraestructura militar cerca de sus fronteras constituyen una amenaza existencial para la seguridad de Rusia.

Desde la OTAN, portavoces consultados por la agencia Sputnik declinaron hacer comentarios inmediatos, aunque fuentes diplomáticas en Bruselas indicaron que la Alianza sigue dispuesta al diálogo, pero sin aceptar las líneas rojas marcadas por Moscú. La tensión entre ambas partes se ha intensificado en los últimos meses, con ejercicios militares en el Báltico y el refuerzo de la presencia aliada en Polonia y los países bálticos.

La advertencia rusa ha sido recibida con preocupación en varias capitales europeas. En España, miembro de la OTAN desde 1982, fuentes del Ministerio de Asuntos Exteriores señalaron que el Gobierno sigue con atención la evolución de la situación y mantiene contacto con sus aliados para coordinar una respuesta.