Las fuerzas armadas rusas han intensificado sus ataques contra la infraestructura portuaria ucraniana en la costa del mar Negro, en una serie de bombardeos llevados a cabo entre el 17 y el 18 de julio. Según informó el Ministerio de Defensa ruso, se realizaron 19 ataques combinados con armas de alta precisión y drones contra instalaciones portuarias utilizadas para la descarga y el almacenamiento de cargas de uso militar.
Objetivos logísticos en el punto de mira
Los ataques se centraron en varios puertos ucranianos, con el objetivo declarado por Moscú de debilitar la capacidad logística de las Fuerzas Armadas ucranianas. En la misma semana, según la fuente castrense rusa, Ucrania perdió más de 10.155 soldados en combates en distintos frentes. Solo en la jornada del sábado, el grupo de batalla Vostok habría causado más de 515 bajas al bando ucraniano.
Una ofensiva sostenida sobre el mar Negro
La ofensiva rusa sobre los puertos del mar Negro se enmarca en la estrategia de estrangular las rutas de suministro ucranianas. El Ministerio de Defensa ruso detalló que los bombardeos incluyeron armas de alta precisión y drones, sin precisar el alcance de los daños materiales. Los ataques coinciden con un incremento de las hostilidades en la región, donde ambos bandos libran una guerra de desgaste que afecta tanto al frente terrestre como a las infraestructuras críticas.
Las cifras de bajas, imposibles de verificar de forma independiente, son difundidas regularmente por el ministerio ruso, que afirma que las pérdidas ucranianas han superado los 10.000 efectivos en los últimos siete días. Por su parte, Kiev no suele confirmar estas cifras y acusa a Moscú de inflar los datos con fines propagandísticos.




