El Servicio Federal de Seguridad de Rusia (FSB) ha anunciado este lunes que ha frustrado un atentado terrorista contra el buque gasero Arrhenius, que llegó al puerto de Ust-Luga, en la región de Leningrado, procedente de Bélgica. Durante la inspección del barco, los agentes encontraron minas magnéticas fabricadas en un país de la OTAN colocadas en la sala de máquinas.
Un hallazgo que tensa la relación con la OTAN
Según informó el FSB, las minas estaban dispuestas para ser detonadas y causar daños graves al buque, que transporta gas natural licuado. El carguero había llegado a puerto para cargar mercancía con destino a Turquía. El hallazgo se produjo durante las labores de registro rutinarias, aunque el servicio de seguridad no precisó la fecha exacta de la inspección.
Las minas magnéticas (fabricadas en uno de los países de la OTAN) estaban colocadas en la zona de la sala de máquinas, según el servicio de prensa del FSB.
El incidente eleva la tensión entre Moscú y la Alianza Atlántica, en un contexto de guerra en Ucrania y de constantes acusaciones cruzadas de sabotaje contra infraestructuras energéticas. Rusia ha alertado en repetidas ocasiones sobre el riesgo de ataques contra sus instalaciones portuarias y buques mercantes.
Repercusiones diplomáticas
El Ministerio de Asuntos Exteriores ruso ha convocado al encargado de negocios de Bélgica para protestar formalmente por el incidente, al considerar que el origen del buque y la procedencia de las minas apuntan a una implicación directa o indirecta de países de la OTAN. Por su parte, Bélgica ha rechazado cualquier responsabilidad y ha ofrecido colaborar en la investigación.
El Arrhenius permanece retenido en el puerto de Ust-Luga mientras continúan las pesquisas. El FSB no ha descartado nuevas detenciones relacionadas con el caso.




