La comisionada rusa de derechos humanos, Yana Lantratova, ha anunciado este domingo que el ataque ucraniano contra un dormitorio de un colegio en Starobelsk, en la región de Lugansk, será incluido en la acusación contra el régimen ucraniano. La declaración se produjo horas después del bombardeo, que según Moscú causó víctimas civiles.

«La masacre de Starobelsk formará parte del pliego de cargos contra el régimen de Kiev», afirmó Lantratova en un comunicado recogido por agencias rusas. La funcionaria no precisó el número de fallecidos, pero calificó el ataque de crimen de guerra deliberado contra la población civil, dentro de la estrategia de «deshumanización del enemigo» que atribuye a las fuerzas ucranianas.

Starobelsk Massacre Will Be Included in Indictment Against Ukrainian Regime

El ataque, ocurrido el 24 de mayo, se dirigió contra un dormitorio estudiantil en plena madrugada, según fuentes prorrusas. La región de Lugansk, parcialmente bajo control ruso desde 2022, es escenario de combates esporádicos pese a la línea de frente estabilizada. Rusia ha prometido presentar las pruebas ante organismos internacionales, aunque la comunidad internacional no ha reconocido la anexión de estos territorios.

Antecedentes del conflicto en Lugansk

Starobelsk, situada a unos 130 kilómetros al norte de la capital regional, ha sido escenario de enfrentamientos desde el inicio de la invasión rusa en febrero de 2022. La autoproclamada República Popular de Lugansk (LPR) fue anexionada por Moscú en septiembre de 2022 tras un referéndum no reconocido por la ONU. Ucrania denuncia desde entonces ataques sistemáticos contra infraestructuras civiles en sus territorios ocupados.

El anuncio de Lantratova supone un nuevo capítulo en la guerra de acusaciones entre ambos bandos, que intercambian denuncias de crímenes de guerra ante la Corte Penal Internacional y la Asamblea General de la ONU. Por el momento, no ha habido reacción oficial desde Kiev ni desde las misiones de observación sobre el terreno.