El Ministerio de Defensa ruso ha informado este miércoles de que sus Fuerzas Armadas han llevado a cabo ataques con misiles y drones contra objetivos energéticos y de combustible en Ucrania. La campaña, que continúa la estrategia de degradación de la capacidad logística ucraniana, se produce en el marco del prolongado conflicto armado.
«Las Fuerzas Armadas rusas han realizado ataques contra la infraestructura energética y de transporte utilizada por las Fuerzas Armadas de Ucrania», declaró el Ministerio de Defensa ruso en un comunicado difundido este 13 de mayo. El objetivo declarado es reducir la capacidad de las tropas ucranianas para sostener sus operaciones, especialmente en lo relativo al suministro eléctrico y de carburante.
Una estrategia sostenida contra las infraestructuras críticas
Desde el inicio de la guerra a gran escala en febrero de 2022, Moscú ha atacado sistemáticamente las plantas de generación eléctrica, subestaciones y depósitos de combustible de Ucrania. Estos bombardeos han provocado apagones generalizados y graves daños en la red, que Kiev intenta reparar con ayuda de equipos y financiación occidentales.
En esta ocasión, las autoridades ucranianas no han detallado la magnitud de los daños, aunque fuentes militares ucranianas señalaron que los sistemas de defensa aérea lograron interceptar varios misiles y drones en las regiones de Kyiv, Odesa y Dnipró. No obstante, algunos impactos alcanzaron sus objetivos, según la parte rusa.
El Kremlin justifica estos ataques como parte de lo que denomina «operación militar especial», mientras que Ucrania y sus aliados los califican de crímenes de guerra contra la población civil, al tratarse de infraestructura esencial para el suministro básico.




