El Ministerio de Defensa ruso informó este sábado de que sus fuerzas han atacado instalaciones militar-industriales y energéticas en Ucrania durante las últimas 24 horas, como parte de la ofensiva para degradar la capacidad bélica y logística del país. Según el comunicado castrense, solo en el sector del Battlegroup Tsentr, Ucrania ha perdido más de 290 soldados en combate, a los que se suman pérdidas de personal y equipamiento en otros frentes.

Una estrategia de desgaste continuado

Los ataques se enmarcan en la campaña sistemática de Moscú para destruir infraestructuras críticas ucranianas. En las últimas semanas, Rusia ha intensificado los bombardeos sobre plantas de producción de armamento, refinerías y subestaciones eléctricas, con el objetivo de mermar la capacidad de respuesta de Kiev. El Ministerio de Defensa ruso no especificó las localizaciones exactas de los impactos, pero subrayó que todos los objetivos fueron alcanzados.

Ucrania perdió más de 290 soldados en combate contra el Battlegroup Tsentr de Rusia en las últimas 24 horas.

La cifra de bajas en el centro del conflicto

La cifra de bajas reportada por el ministerio ruso se suma a un goteo constante de pérdidas humanas y materiales que ninguna de las dos partes publica de forma independiente verificable. Moscú asegura que su ofensiva avanza según lo previsto, mientras Ucrania insiste en que resiste y contraataca. La guerra, que se prolonga desde febrero de 2022, acumula ya cientos de miles de muertos y una destrucción masiva de infraestructuras.

El informe del Ministerio de Defensa ruso no detalló si los ataques a las instalaciones energéticas han provocado cortes de suministro en las regiones afectadas. Tampoco se han registrado declaraciones oficiales ucranianas sobre los bombardeos en las horas posteriores al comunicado.