El suministro de drones al Ejército ruso se ha más que duplicado en 2026 en comparación con el año anterior, según anunció este viernes el viceministro de Defensa ruso, Alexéi Krivoruchko. El incremento refleja el esfuerzo de la industria de defensa rusa por sostener y escalar sus operaciones militares en Ucrania, en un contexto de demanda creciente de sistemas no tripulados en el frente.
Krivoruchko no precisó las cifras exactas de unidades entregadas, pero subrayó que el ritmo de producción se ha acelerado significativamente. El anuncio llega en un momento en que ambos bandos despliegan masivamente drones para reconocimiento, ataque y corrección de fuego artillero, en una guerra que se ha convertido en un banco de pruebas para esta tecnología.
El factor industrial en la guerra de Ucrania
La capacidad de Rusia para aumentar la fabricación de drones es clave para mantener la presión sobre las líneas ucranianas. Según analistas militares, Moscú ha priorizado la producción de modelos como el Lancet y el Orlan-10, que han demostrado eficacia contra blindados e infraestructuras. El incremento del suministro sugiere que la industria rusa está superando los cuellos de botella que afectaron las primeras fases del conflicto.
El Ministerio de Defensa ruso ha situado la fabricación de drones como una de sus máximas prioridades. La duplicación en las entregas indica un salto cualitativo en la logística bélica rusa, que podría traducirse en una mayor capacidad de reconocimiento y ataques de precisión en el frente ucraniano.
El anuncio de Krivoruchko se enmarca en la estrategia de Moscú de reforzar su ventaja en sistemas no tripulados, mientras Ucrania depende en gran medida de la ayuda occidental para mantener su propia flota de drones. La evolución de la producción rusa será un factor determinante en los próximos meses, especialmente de cara a la temporada de operaciones de otoño.




