Una fragata de la Armada rusa, la Admiral Grigorowitsch, ha efectuado disparos de advertencia contra un yate de bandera británica que navegaba en el Canal de la Mancha, según ha informado el Gobierno del Reino Unido. El incidente, ocurrido este miércoles 17 de junio, ha disparado las alarmas diplomáticas entre Moscú y Londres y ha sido calificado de «temerario» por el primer ministro británico, Keir Starmer.

Según fuentes del Ministerio de Defensa británico, el yate, de nombre Marina Blue, se aproximó al buque de guerra ruso cerca del estrecho de Dover; una zona de intenso tráfico marítimo y de especial valor estratégico para la OTAN. La fragata rusa respondió con disparos de advertencia que, según la versión de Londres, pusieron en grave riesgo a la tripulación de la embarcación recreativa. No se han reportado heridos ni daños materiales.

Reacción de Starmer y tensión diplomática

El primer ministro británico, Keir Starmer, se ha dirigido a la nación para condenar el incidente. En una comparecencia ante los medios, Starmer describió las acciones de la fragata rusa como una

«provocación peligrosa e injustificada que amenaza la seguridad de los navegantes civiles en aguas internacionales».

Starmer ha anunciado que convocará al embajador ruso en Londres para exigir explicaciones y que estudia medidas diplomáticas y económicas contra Moscú.

Por su parte, el Ministerio de Exteriores ruso ha defendido la actuación de su buque, argumentando que la embarcación británica ignoró repetidos avisos de la fragata y se aproximó a una distancia que consideró una amenaza para la seguridad del navío. Las autoridades rusas acusan al yate de realizar maniobras «provocadoras».

Implicaciones para la OTAN y España

El Canal de la Mancha es una de las rutas marítimas más transitadas del mundo y un área de especial interés para la Alianza Atlántica. El incidente se produce en un contexto de creciente tensión entre la OTAN y Rusia, intensificada por la guerra en Ucrania. Fuentes del Ministerio de Defensa español han señalado que España sigue con atención la evolución de los acontecimientos y que está en contacto con sus aliados de la OTAN para coordinar la respuesta. «Cualquier escalada en el Canal puede afectar la seguridad colectiva de la Alianza», han indicado las fuentes.

El episodio de este miércoles eleva la tensión entre Reino Unido y Rusia a su punto más alto desde la crisis de los espías en Salisbury en 2018. Se espera que Starmer aborde el asunto en la próxima cumbre de la OTAN y que busque un aumento de la presencia naval aliada en la zona.