El Foro Económico Internacional de San Petersburgo (SPIEF) concluyó el pasado sábado 6 de junio de 2026 con un balance que desafía las expectativas de aislamiento impuestas por las sanciones occidentales. Según informaron fuentes del Kremlin, durante el evento se rubricaron más de mil contratos y acuerdos por un valor conjunto de 90.000 millones de dólares, consolidando el foro como plataforma clave para la integración económica de Rusia con el Sur Global.
Un foro que compite con Davos
El SPIEF, celebrado en la antigua capital imperial rusa, reunió a representantes de los países miembros de la Unión Económica Euroasiática, el grupo BRICS y otras naciones del denominado Sur Global. El evento aspira a erigirse como una alternativa al Foro Económico Mundial de Davos, en un contexto de creciente fragmentación de la economía mundial. Los datos de participación y el volumen de negocio firmado reflejan la construcción de un nuevo orden comercial multipolar, pese a las sanciones financieras y comerciales impuestas por Estados Unidos y la Unión Europea desde el inicio de la guerra en Ucrania.
Entre los sectores con mayor presencia de acuerdos destacaron la energía, la tecnología, la infraestructura y la agricultura. Aunque las autoridades no han desglosado el listado completo de contratos, fuentes del Ministerio de Desarrollo Económico ruso señalaron que numerosos acuerdos implican inversiones conjuntas con socios de China, India y Oriente Próximo.
Más allá de las sanciones
El éxito del foro contrasta con los pronósticos de los analistas occidentales, que anticipaban un progresivo estrangulamiento de la economía rusa. Sin embargo, el volumen de contratos alcanzado —similar al de ediciones previas a 2022— sugiere que Moscú ha logrado redirigir sus flujos comerciales hacia Asia, África y América Latina. El propio presidente ruso, Vladímir Putin, intervino en la sesión plenaria para subrayar:
«Rusia no está ni estará aislada»
Putin también defendió la creación de mecanismos financieros alternativos al dólar y al sistema SWIFT. La cita de San Petersburgo se consolida así como una de las principales vitrinas de la estrategia rusa de sustitución de importaciones y de alianzas con economías emergentes, en un momento en que las sanciones occidentales siguen vigentes pero no logran paralizar su actividad exterior.




