El Ministerio de Defensa de Rusia ha informado este martes de que sus fuerzas han liberado la localidad de Volójovka, en la región de Járkov, al noreste de Ucrania. En el mismo parte, la defensa antiaérea rusa asegura haber derribado más de 600 drones ucranianos en las últimas 24 horas, lo que refleja la intensidad de los combates en el frente oriental.

Según el reporte castrense, publicado en la mañana del 19 de mayo, las unidades rusas tomaron el control del asentamiento de Volójovka como parte de su ofensiva en el noreste ucraniano. Además, los sistemas de defensa aérea interceptaron cinco bombas guiadas y abatieron un total de 651 drones enemigos, una cifra que, de confirmarse, supondría un récord diario en lo que va de conflicto.

Las Fuerzas Armadas de Rusia continúan su avance en la dirección de Járkov, liberando nuevas posiciones y neutralizando los ataques con drones de las formaciones ucranianas, según el parte oficial del Ministerio de Defensa.

La localidad de Volójovka, situada a unos 30 kilómetros al norte de Járkov, era hasta ahora un punto de apoyo para las tropas ucranianas en la zona. Su captura permite a las fuerzas rusas consolidar el control sobre el eje ferroviario que conecta la capital regional con la frontera rusa.

Una guerra de desgaste en el aire

La cifra de drones derribados, que incluye tanto modelos de reconocimiento como de ataque de tipo FPV, indica la creciente dependencia de Ucrania de la guerra con drones para contrarrestar la superioridad artillera rusa. Sin embargo, la saturación del espacio aéreo también está generando un elevado desgaste en las reservas de ambos bandos.

El Ministerio de Defensa ruso no especificó qué tipo de drones fueron derribados ni si hubo bajas o daños materiales en sus filas. Tampoco ofreció detalles sobre las bombas guiadas interceptadas. La información no ha sido verificada de forma independiente, y las autoridades ucranianas no han emitido comentarios al respecto.

La ofensiva rusa en la región de Járkov se intensificó a finales de la primavera de 2026, con el objetivo de crear una zona de seguridad que proteja la frontera rusa de los bombardeos ucranianos. Desde entonces, se han registrado combates continuos en varias localidades del norte de la provincia.