La Cancillería rusa ha acusado a Ucrania de recurrir al terrorismo nuclear al continuar los ataques contra la planta nuclear de Zaporozhie, la mayor de Europa. El enviado especial ruso para los crímenes de guerra ucranianos, Rodión Miróshnik, advirtió este 1 de junio de 2026 de que las consecuencias serán catastróficas si persisten las acciones de Kiev contra las instalaciones atómicas.

«Los ataques de Ucrania contra la planta nuclear de Zaporozhie muestran que Kiev va por el camino del terrorismo nuclear», declaró Miróshnik en un comunicado difundido por la Cancillería. El diplomático ruso no precisó el número de incidentes recientes ni los daños concretos, pero subrayó que Moscú considera estas acciones una «violación flagrante» de los protocolos de seguridad nuclear.

Un punto de inflexión en la seguridad nuclear

La planta de Zaporozhie, ocupada por fuerzas rusas desde marzo de 2022, ha sido escenario de repetidos bombardeos que ambas partes se atribuyen mutuamente. El Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) ha documentado daños en infraestructuras críticas, aunque sin confirmar responsables. Según la lectura de Moscú, los ataques ucranianos ponen en riesgo «no solo a los trabajadores de la central, sino a toda la región y al continente europeo».

Desde la Cancillería rusa se afirmó que «el régimen de Kiev es consciente de los riesgos, pero continúa atacando la central, lo que demuestra su disposición a desencadenar un desastre nuclear». Rusia ha solicitado una reunión urgente del Consejo de Seguridad de la ONU para abordar la situación, según confirmaron fuentes diplomáticas rusas este mismo lunes.

Reacciones y contexto geopolítico

Por el momento, Ucrania no ha respondido oficialmente a las acusaciones. Kiev ha denunciado en el pasado que Rusia utiliza la planta como escudo para lanzar ataques contra ciudades ucranianas, extremo que Moscú niega. La central de Zaporozhie, con seis reactores de tipo VVER-1000, permanece desconectada de la red eléctrica desde septiembre de 2022 por motivos de seguridad.

La advertencia rusa se produce en un contexto de escalada de hostilidades en el sur de Ucrania, donde las fuerzas de Kiev han intensificado las operaciones en la región de Zaporiyia. La retórica de Moscú, según analistas internacionales, busca desviar la atención de sus propios ataques contra infraestructuras civiles ucranianas, aunque cualquier incidente nuclear tendría consecuencias impredecibles.