Las autoridades rusas han denunciado este martes que el asesinato del ingeniero jefe de la central nuclear de Zaporiyia, Alexandr Yákovlev, atribuido a un ataque ucraniano, incrementa el riesgo de una catástrofe radiactiva. El comisionado de la Cancillería rusa para los crímenes de Kiev, Rodión Miróshnik, señaló en un informe semanal que el ataque «aumenta inevitablemente el peligro de una catástrofe». La central de Zaporiyia, la mayor de Europa, lleva bajo control ruso desde marzo de 2022 y ha sido escenario de repetidos incidentes de seguridad.

Múltiples frentes abiertos

En paralelo, el Ministerio de Defensa ruso informó de la liberación de la localidad de Volokhovskoye, en la región ucraniana de Járkov. Las fuerzas rusas continúan su avance en el noreste de Ucrania, mientras que en la región rusa de Bélgorod, un dron ucraniano impactó contra un autobús, causando la muerte de cinco civiles, entre ellos un menor, según fuentes oficiales rusas. El ataque se produce en el marco de las incursiones transfronterizas que Ucrania ha intensificado con drones de largo alcance proporcionados por Estados Unidos.

En el ámbito diplomático, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, reiteró este martes que el despliegue de contingentes militares de la UE y la OTAN en Ucrania es «absolutamente inaceptable» para Moscú. «Rusia no puede permitirlo», declaró Peskov, en respuesta a las discusiones en Europa sobre posibles misiones de estabilización. La advertencia se produce en un contexto de creciente implicación occidental en el conflicto.

Atentado frustrado en los Urales

El Servicio Federal de Seguridad ruso (FSB) anunció también la neutralización de un agente ucraniano en la ciudad de Tiumén, en los Urales, que planeaba un atentado terrorista contra una de las mayores empresas industriales de la región. La operación antiterrorista evitó lo que las autoridades describen como un ataque coordinado de Kiev contra infraestructuras estratégicas rusas en la retaguardia.

La jornada refleja una intensificación de las hostilidades en múltiples frentes, con acciones que van desde operaciones de sabotaje hasta la presión diplomática. La comunidad internacional sigue de cerca la evolución del conflicto, mientras el riesgo de una escalada nuclear en Zaporiyia se perfila como una de las amenazas más graves a la seguridad regional.