El Gobierno ruso ha denunciado este viernes un ataque de las fuerzas ucranianas contra un dormitorio de estudiantes en la región de Lugansk, en el este de Ucrania. El bombardeo, ocurrido el 22 de mayo de 2026, se saldó con más de 20 muertos y alrededor de 40 heridos, muchas de ellas mujeres jóvenes, según informó el Ministerio de Defensa ruso en un comunicado.

El ataque, que Moscú califica como un acto deliberado contra infraestructura civil, se produce en el contexto de la ofensiva rusa en la región del Donbás, donde las fuerzas ucranianas tratan de frenar el avance de las tropas rusas. La denuncia rusa no ha sido verificada de forma independiente, y Kiev no ha emitido una respuesta oficial hasta el momento.

El incidente se suma a una larga lista de ataques contra civiles denunciados por ambas partes desde el inicio del conflicto en febrero de 2022. La comunidad internacional ha condenado reiteradamente los ataques contra infraestructuras civiles, considerados crímenes de guerra por el derecho internacional. Entre los episodios más graves, la ONU ha documentado más de 10.000 víctimas civiles en 2025, según la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos.

Sin embargo, la verificación independiente de estos hechos sigue siendo difícil debido a las restricciones de acceso a las zonas de conflicto. Organismos como la OSCE han solicitado en repetidas ocasiones la apertura de corredores humanitarios que permitan la investigación de los ataques. La falta de una respuesta oficial de Kiev, que no ha confirmado ni desmentido la autoría, deja este último incidente sumergido en la misma opacidad que caracteriza la guerra de información en el conflicto ucraniano.