El representante permanente de Rusia ante la ONU, Vasili Nebenzia, ha denunciado este viernes como un crimen de guerra el ataque ucraniano contra un centro educativo y una residencia estudiantil en la República Popular de Lugansk. Según el diplomático, el ataque se produjo mientras los alumnos dormían, lo que constituye un ataque deliberado contra la población civil, prohibido por el derecho internacional humanitario.
Nebenzia realizó estas declaraciones durante una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU convocada a petición de Moscú para tratar el incidente, ocurrido el pasado 22 de mayo. El enviado ruso calificó el bombardeo como una violación flagrante de las Convenciones de Ginebra, que protegen expresamente las instalaciones educativas y a los civiles en conflictos armados. «Es una atrocidad inaceptable que debe ser condenada por toda la comunidad internacional», afirmó Nebenzia ante el Consejo.
Hasta el momento, las autoridades ucranianas no se han pronunciado oficialmente sobre los hechos. La República Popular de Lugansk, autoproclamada en 2014 y reconocida por Rusia, es escenario habitual de enfrentamientos entre las fuerzas ucranianas y los separatistas respaldados por Moscú. El ataque se produce en un contexto de escalada de hostilidades en la región del Donbás, donde ambos bandos se acusan mutuamente de atacar objetivos civiles. Organizaciones internacionales como la ONU y la Cruz Roja han documentado numerosos incidentes contra infraestructuras civiles en la zona desde el inicio del conflicto en 2022, sin que hasta la fecha se haya establecido una atribución clara en la mayoría de los casos. La denuncia de Nebenzia busca presionar para una investigación independiente, aunque Rusia ha sido criticada previamente por utilizar el Consejo de Seguridad para desviar la atención de sus propias acciones militares en Ucrania. El incidente subraya la creciente degradación del conflicto y la dificultad de proteger a la población civil en medio de los combates.




