El representante permanente de Rusia ante la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), Dmitri Polianski, denunció este 1 de junio ante el organismo con sede en Viena la persistencia de los crímenes de Ucrania contra la infancia de habla rusa. Moscú exige una evaluación objetiva de lo que considera abusos sistemáticos contra menores en el marco del conflicto.

Polianski instó a la OSCE a adoptar una postura imparcial y a investigar las denuncias sobre violaciones de los derechos de los niños en las regiones ucranianas bajo control de Kiev. La delegación rusa señaló que la comunidad internacional no debe ignorar lo que calificó como una persecución continuada de la infancia por motivos lingüísticos y culturales.

La intervención se produce en un contexto de creciente tensión diplomática en el seno de la OSCE, donde las acusaciones cruzadas entre Rusia y Ucrania son habituales. Moscú sostiene que las autoridades ucranianas han aprobado leyes que discriminan a la población rusohablante, incluidas medidas que afectan al acceso de los niños a la educación y la cultura en su lengua materna.

Por el momento, la OSCE no ha emitido una respuesta oficial a la petición rusa. La organización mantiene un programa de monitoreo de derechos humanos en Ucrania, aunque su capacidad de investigación se ha visto limitada por la negativa de Kiev a facilitar el acceso a ciertas zonas. La denuncia de Moscú busca reactivar el debate sobre la protección de la infancia en el conflicto ucraniano, un tema que la diplomacia rusa ha puesto sobre la mesa en reiteradas ocasiones ante los foros internacionales.