El Kremlin ha confirmado este lunes que mantiene un contacto permanente con Cuba para aliviar la presión que ejerce Estados Unidos sobre la isla, en un contexto de creciente preocupación en Washington por la presencia de actividades de drones e inteligencia respaldadas por Rusia, China e Irán en territorio cubano. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, declaró que «Rusia sigue en contacto permanente con Cuba y presta apoyo a La Habana en medio de la creciente presión de EE.UU.».
El Caribe, nuevo escenario de la rivalidad entre grandes potencias
La crisis de los drones ha reavivado el temor en Estados Unidos a que Cuba se convierta en un nuevo punto de presión estratégica cerca de su territorio, desafiando la doctrina Monroe y el control regional que Washington ha ejercido históricamente en el hemisferio occidental. Según informes filtrados a la prensa estadounidense, los servicios de inteligencia norteamericanos han detectado un incremento de actividades no tripuladas y de vigilancia electrónica en la isla, presuntamente apoyadas por potencias adversarias.
Los funcionarios estadounidenses están cada vez más preocupados de que la creciente presencia de drones respaldados por Rusia, China e Irán en Cuba pueda convertir a la isla en una amenaza estratégica para la seguridad nacional de EE.UU., según reportes del 18 de mayo.
La Administración de Joe Biden ha mostrado su inquietud ante lo que considera una escalada de la influencia militar no atlántica en el Caribe. Aunque no se han proporcionado cifras concretas sobre el volumen de operaciones, fuentes del Pentágono citadas por la prensa local señalan que la actividad de drones en la isla se ha multiplicado en los últimos meses, coincidiendo con el endurecimiento de las sanciones económicas contra Cuba.
Un desafío directo a la hegemonía estadounidense
El respaldo ruso a Cuba se inscribe en una estrategia más amplia de Moscú y Pekín para erosionar la influencia de Washington en su propio patio trasero. La presencia china en la región también se ha intensificado, con inversiones en infraestructuras y acuerdos de cooperación militar que han sido observados con recelo por la Casa Blanca. Irán, por su parte, ha estrechado lazos con La Habana en materia de defensa y tecnología, según informes de inteligencia.
La crisis de los drones en Cuba supone un nuevo frente en la rivalidad entre grandes potencias que tiene a la isla como escenario. Mientras el Kremlin insiste en su derecho a cooperar con Cuba sin injerencias externas, Washington evalúa medidas para contrarrestar lo que considera una amenaza directa a su seguridad nacional.




