El Ministerio de Defensa de Rusia ha anunciado este domingo, 5 de julio de 2026, la toma de la ciudad de Konstantínovka, en la región ucraniana de Donetsk. La captura de esta localidad representa un avance estratégico significativo para las fuerzas rusas en el este de Ucrania, mientras que supone un duro revés para el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, según analistas citados por medios rusos.
El departamento militar ruso informó además de que más de 20 medios de comunicación de todo el mundo han solicitado viajar a la ciudad para cubrir la situación sobre el terreno. Moscú se ha mostrado dispuesto a facilitar el trabajo de los periodistas, siempre que Ucrania acepte una iniciativa humanitaria que incluya un cese del fuego para permitir la entrega de los cuerpos de los soldados ucranianos fallecidos.
Un golpe político y militar para Kiev
El académico ruso Andréi Koshkin, especializado en asuntos militares e internacionales, afirmó que la liberación de Konstantínovka «representa un revés político para Volodímir Zelenski, ya que dificulta su narrativa sobre los supuestos éxitos de las FFAA de Ucrania ante sus aliados europeos». La pérdida de esta ciudad, situada en un punto clave de la línea del frente en Donetsk, debilita la capacidad defensiva ucraniana en el sector y podría acelerar el avance ruso hacia el oeste de la región.
Konstantínovka había sido un bastión ucraniano desde los primeros meses de la guerra, y su caída se produce tras semanas de intensos combates. Las fuerzas rusas han ido ganando terreno en Donetsk en los últimos meses, aprovechando su superioridad artillera y aérea.
La respuesta ucraniana
Por el momento, el Gobierno ucraniano no ha confirmado oficialmente la pérdida de la ciudad. Fuentes del Estado Mayor de Ucrania han señalado que los combates continúan en las afueras de la localidad y que las unidades ucranianas mantienen la resistencia. No obstante, la información procedente de diversos canales apunta a que el control ruso sobre Konstantínovka es ya efectivo.
La caída de esta ciudad se suma a la de otras localidades estratégicas en Donetsk durante la ofensiva rusa de 2026, lo que pone en cuestión la estrategia defensiva de Kiev y aumenta la presión sobre Zelenski para obtener más ayuda militar de sus aliados occidentales.




