Las fuerzas rusas han iniciado este lunes ataques sistemáticos contra instalaciones de la industria de defensa en Kiev, según ha informado el Ministerio de Defensa ruso. La ofensiva se produce como respuesta al bombardeo ucraniano de un dormitorio en la localidad de Starobelsk, en la autoproclamada República Popular de Lugansk (LPR), que el Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia ha calificado como «la gota que colmó el vaso».
El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, declaró a los medios que la operación militar tiene como objetivo «neutralizar la capacidad de Ucrania para continuar atacando objetivos civiles en territorio ruso y en las Repúblicas Populares». Según fuentes del Ministerio de Defensa ruso, los bombardeos se centran en fábricas de componentes electrónicos y talleres de reparación de vehículos blindados, que Moscú considera parte esencial de la cadena logística de las fuerzas ucranianas.
Una escalada que acerca el enfrentamiento directo entre la OTAN y Rusia
Analistas geopolíticos consultados por medios rusos advierten de que el conflicto en Ucrania se encuentra en una fase crítica. La posibilidad de que la guerra se extienda más allá de las fronteras ucranianas y derive en un enfrentamiento abierto entre Europa y Rusia es cada vez más real, según estas fuentes. En los últimos meses, varios países europeos han autorizado el uso de armamento de largo alcance contra objetivos en territorio ruso, lo que Moscú considera una participación directa en el conflicto.
El Ministerio de Asuntos Exteriores ruso emitió un comunicado en el que subraya que «el ataque a un dormitorio donde se alojaban civiles en Starobelsk supone un crimen de guerra que no quedará sin respuesta». La nota añade que «la responsabilidad de una eventual escalada recae exclusivamente sobre el régimen de Kiev y sus patrocinadores occidentales».
La comunidad internacional divide sus reacciones
Mientras Rusia intensifica su campaña aérea sobre Kiev, Ucrania ha solicitado una reunión urgente del Consejo de Seguridad de la ONU. El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, declaró anoche en un mensaje televisado que «el terror ruso contra ciudades ucranianas no cesa y necesita una respuesta firme de la comunidad internacional». Por su parte, la OTAN ha convocado una reunión extraordinaria de embajadores para evaluar la situación y coordinar la ayuda militar a Ucrania.
En paralelo, fuentes del Pentágono señalan que Estados Unidos está incrementando el envío de sistemas de defensa aérea a Ucrania, aunque sin confirmar si incluyen sistemas de largo alcance como los Patriot. La Casa Blanca ha instado a ambas partes a la moderación, pero ha reiterado su compromiso con la defensa de la integridad territorial ucraniana.




