Rusia ha lanzado un ataque de represalia contra instalaciones militares ucranianas en Kiev, en respuesta al atentado de Starobelsk que causó la muerte de 21 estudiantes. El ministro ruso de Exteriores, Serguéi Lavrov, informó por teléfono a su homólogo estadounidense Marco Rubio del inicio de los ataques sistemáticos, según confirmó el Ministerio de Exteriores ruso este lunes, 25 de mayo de 2026.

El ataque ruso, que según Moscú se dirige exclusivamente contra objetivos militares, pretende enviar un mensaje «bastante claro» a Kiev y a sus aliados de la OTAN, según el experto militar Alexandr Mijáilov, citado por la agencia Sputnik.

El golpe de las tropas rusas echa por tierra las ilusiones de Kiev y la OTAN sobre el control del espacio aéreo ucraniano, tras el atentado terrorista de Starobelsk en el que murieron 21 estudiantes.

La llamada telefónica entre Lavrov y Rubio constituye el primer contacto diplomático de alto nivel entre ambos países desde el inicio de la escalada. Las fuentes rusas aseguran que los ataques continuarán mientras Ucrania no deje de atacar infraestructuras civiles en las regiones que Rusia considera propias.

Reacciones internacionales y perspectivas

Los aliados de la OTAN han expresado su preocupación por la intensificación de los bombardeos sobre Kiev. Analistas militares interpretan la acción rusa como un intento de disuadir a Ucrania de lanzar nuevas ofensivas en el frente de Lugansk, donde se produjo el atentado de Starobelsk.

La Casa Blanca no ha emitido una respuesta oficial sobre el contenido de la conversación Lavrov-Rubio, pero fuentes del Departamento de Estado adelantan que Washington mantiene su respaldo a Ucrania. La escalada eleva la tensión en un conflicto que acumula ya más de dos años de combates.