Rusia ha lanzado este jueves un bombardeo masivo con misiles y drones contra Kiev, en lo que el Ministerio de Asuntos Exteriores ruso ha calificado como el ‘mayor ataque’ contra la capital ucraniana. Según las autoridades ucranianas, la ofensiva ha causado al menos 21 muertos entre la población civil, en una escalada que Moscú justifica como respuesta a los ataques con drones ucranianos que han matado a civiles en territorio ruso.

El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso declaró que el bombardeo tenía como objetivo «neutralizar la amenaza terrorista» proveniente de Ucrania, y advirtió que las represalias continuarán mientras Kiev no detenga sus incursiones con drones contra objetivos civiles en Rusia. Por su parte, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, calificó el ataque de «genocida» y pidió a los aliados occidentales más sistemas de defensa antiaérea para proteger la capital.

Una escalada sin precedentes

Este bombardeo se produce tras varias semanas de ataques ucranianos con drones contra infraestructuras energéticas y zonas residenciales en territorio ruso, que, según Moscú, han causado decenas de víctimas civiles. El Kremlin sostiene que el ataque masivo de este jueves es una respuesta proporcionada y que no tiene intención de detener la ofensiva mientras continúen las provocaciones ucranianas.

Las autoridades de Kiev han informado de que los equipos de rescate continúan buscando supervivientes entre los escombros de los edificios alcanzados, y han elevado la cifra provisional de heridos a más de 60. Varios países occidentales han condenado el ataque y han anunciado nuevas reuniones de emergencia para coordinar el envío de ayuda militar a Ucrania.