Rusia ha lanzado nuevos ataques aéreos contra la región de Járkiv, en el noreste de Ucrania, causando daños en edificios, infraestructuras y dejando varias zonas sin suministro eléctrico. La ofensiva se produce mientras el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, reunido en Estonia con los líderes de los países nórdicos y bálticos, firmaba acuerdos de cooperación en materia de defensa destinados a reforzar la capacidad de respuesta de Ucrania frente a la invasión rusa.

Las autoridades locales de Járkiv han informado de que los bombardeos alcanzaron áreas residenciales y comerciales, aunque de momento no se han confirmado víctimas mortales. Rusia continúa hostigando la segunda ciudad de Ucrania con ataques periódicos desde el inicio de la guerra, en un intento por desgastar la moral de la población y obligar a Kiev a desviar recursos de la línea del frente.

Cooperación nórdico-báltica

Zelenski se ha reunido este martes en Tallin con los mandatarios de Finlandia, Suecia, Noruega, Dinamarca, Islandia, Estonia, Letonia y Lituania. Tras el encuentro, el presidente ucraniano celebró la firma de acuerdos que incluyen suministro de equipos militares, sistemas antiaéreos, entrenamiento de tropas y colaboración en la reconstrucción crítica. “Estamos construyendo un escudo que protege no solo a Ucrania, sino a toda la Europa libre”, declaró Zelenski en un comunicado.

Por su parte, la Unión Europea ha anunciado un nuevo paquete de sanciones contra Rusia, que incluye restricciones a la exportación de tecnología dual y componentes electrónicos utilizados en la fabricación de misiles. El alto representante de la UE para Asuntos Exteriores, Josep Borrell, señaló que “el objetivo es asfixiar la maquinaria de guerra rusa mientras defendemos el derecho de Ucrania a existir”.

Los ataques rusos contra Járkiv no cesan a pesar de que Moscú centra su ofensiva principal en el este del país. La región, fronteriza con Rusia, sigue siendo un objetivo estratégico por su valor logístico y su cercanía a la línea de contacto.