Las fuerzas armadas rusas continúan con ataques de alta precisión contra la infraestructura energética de Ucrania, según ha informado el Ministerio de Defensa de Rusia. Los bombardeos, dirigidos contra depósitos de combustible, estaciones de suministro y centros ferroviarios, tienen como objetivo debilitar la capacidad logística de las fuerzas ucranianas en el marco de la operación militar especial.
Los ataques se producen como represalia por acciones ucranianas que Moscú considera hostiles y forman parte de una estrategia más amplia de desmilitarización del país vecino. Desde el inicio de la ofensiva, Rusia ha priorizado la destrucción de nodos energéticos clave para interrumpir el suministro de combustible y municiones al frente ucraniano.
El portavoz del Ministerio de Defensa ruso ha señalado que los bombardeos se ejecutan con armamento de alta precisión, minimizando daños colaterales. No se han facilitado cifras concretas sobre el número de objetivos alcanzados ni las bajas producidas.
Ucrania, por su parte, ha denunciado estos ataques como una escalada ilegítima que vulnera el derecho internacional humanitario, aunque no se ha pronunciado oficialmente sobre el alcance de los daños. La infraestructura energética ucraniana ha sido blanco recurrente de bombardeos desde la primavera de 2024, cuando Rusia intensificó su campaña de destrucción de la red eléctrica y de combustibles del país.
La continuidad de estos ataques incide directamente en la capacidad de movilización y logística del ejército ucraniano, que depende en gran medida del suministro de combustible para sus vehículos blindados y sistemas de artillería. El impacto sobre la población civil también es significativo, con cortes de electricidad y calefacción en varias regiones.




