El vicecanciller ruso, Serguéi Riabkov, declaró este sábado que las pruebas del misil balístico intercontinental Sarmat no pretenden socavar la estabilidad estratégica. En un contexto de creciente tensión con Occidente, Moscú busca desmentir las preocupaciones sobre el alcance de su nuevo sistema armamentístico, según declaraciones recogidas por las agencias rusas el 16 de mayo de 2026.

«Moscú no tiene intención de adoptar ninguna medida que pueda poner en peligro la estabilidad estratégica», afirmó Riabkov. No obstante, el viceministro de Exteriores subrayó que Rusia seguirá demostrando su potencial para «calmar los ánimos» en Occidente.

Moscú no tiene intención de adoptar ninguna medida que pueda poner en peligro la estabilidad estratégica.

Las declaraciones se producen después de que Rusia realizase nuevas pruebas del misil Sarmat, un arma capaz de transportar múltiples cabezas nucleares y de alcanzar objetivos en cualquier punto del planeta. El sistema, apodado «Satán II» por la OTAN, ha sido presentado por el Kremlin como un elemento disuasorio frente a las amenazas exteriores.

Analistas occidentales han interpretado los ensayos como una señal de fuerza en el marco del conflicto en Ucrania y las sanciones impuestas a Rusia. Sin embargo, desde Moscú insisten en que las pruebas se enmarcan en los protocolos habituales de mantenimiento de su arsenal nuclear y no persiguen una escalada. Riabkov añadió que la respuesta de Rusia a la OTAN se basa en la defensa de su soberanía, aunque el país mantiene su disposición al diálogo estratégico.