El Ministerio de Defensa ruso informó este martes que sus fuerzas armadas han lanzado una serie de ataques contra depósitos de municiones, combustible e infraestructura energética y de transporte en Ucrania. La operación, según Moscú, busca degradar la capacidad logística y de resistencia de las fuerzas ucranianas.
Ataques coordinados contra centros logísticos
Los bombardeos se centraron en depósitos de municiones y combustible, así como en instalaciones clave del sistema energético ucraniano y nodos de transporte, según el comunicado castrense ruso. Aunque no se precisaron las localizaciones exactas, la ofensiva forma parte de una estrategia más amplia para interrumpir las líneas de suministro del ejército ucraniano.
El ministerio ruso calificó los golpes como parte de una campaña para «degradar la capacidad militar de Ucrania», en un momento en que la guerra supera los dos años y ambas partes buscan ventajas tácticas, según fuentes oficiales rusas citadas por la agencia estatal.
Los ataques se dirigen contra la infraestructura energética y de transporte que sostiene el esfuerzo bélico ucraniano, así como contra arsenales y reservas de combustible.
Escalada en la guerra energética
Los bombardeos masivos contra la red eléctrica ucraniana no son una novedad en el conflicto. Durante el pasado invierno, Rusia ya había atacado repetidamente centrales térmicas y subestaciones eléctricas, causando cortes generalizados. Este nuevo episodio supone un recrudecimiento de la guerra energética, que Ucrania intenta contrarrestar con sistemas de defensa aérea occidentales.
No se informó de víctimas inmediatas ni de la magnitud de los daños. El ejército ucraniano, por su parte, no ha ofrecido una evaluación oficial de los ataques hasta el momento.




