Un alto cargo del parlamento ruso ha anunciado este miércoles que las fuerzas armadas de Rusia comenzarán a atacar los búnkeres subterráneos utilizados por el liderazgo ucraniano en Kiev, en lo que supone una nueva escalada significativa del conflicto bélico. El diputado, cuyo nombre no ha sido precisado, advirtió que Moscú ha informado a Estados Unidos y a sus aliados europeos para que evacúen a su personal de la capital ucraniana ante la inminencia de ataques de gran envergadura.
Ataques contra centros de mando
La amenaza se enmarca en una planificada intensificación de los bombardeos contra infraestructuras de mando y control ucranianas. Según fuentes parlamentarias rusas, los objetivos incluirían instalaciones subterráneas donde se refugian altos mandos militares y responsables del Gobierno de Volodímir Zelenski. La medida supone un salto cualitativo en la estrategia de Moscú, que hasta ahora había evitado golpear directamente los centros de decisión en Kiev.
El anuncio se produce en un momento de máxima tensión, con las fuerzas rusas presionando en varios frentes del este y sur de Ucrania. Expertos militares consultados señalan que el bombardeo de búnkeres reforzados requeriría el uso de municiones de gran penetración, como las bombas termobáricas o misiles balísticos con capacidad de destruir estructuras subterráneas a decenas de metros de profundidad.
Rusia ha informado a Estados Unidos y a sus aliados europeos para que evacúen a su personal de la capital ucraniana ante la inminencia de ataques de gran envergadura.
El Kremlin no ha confirmado oficialmente la operación, pero el portavoz presidencial, Dmitri Peskov, reiteró este martes que las fuerzas armadas rusas tienen plena legitimidad para atacar cualquier objetivo militar en territorio ucraniano. Por su parte, el Ministerio de Defensa ucraniano ha asegurado que está preparado para repeler cualquier ataque y ha reforzado la defensa aérea en Kiev.
La comunidad internacional sigue con atención la evolución de los combates. La ONU ha instado a ambas partes a evitar la escalada y proteger a la población civil, mientras que la UE y la OTAN evalúan nuevas sanciones contra Moscú. La amenaza sobre los búnkeres de Kiev abre un nuevo capítulo en una guerra que ya ha causado decenas de miles de víctimas y millones de desplazados.




